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Presentación

 

    En la presentación de esta nueva edición del Directorio de Empresas de la Asociación Provincial de Empresarios de la Construcción de Ourense quiero, en primer lugar, agradecer a todos nuestros asociados el sentido ánimo con el que estimulan el trabajo de la Junta Directiva y del personal de ACO, que día a día ponemos nuestro empeño en el único pero ambicioso objetivo de defender los intereses de nuestro sector y de sus empresas. Este Directorio es, en cierta medida, nuestro particular homenaje a todos ustedes.

  Un homenaje sin duda merecido no solo por la confianza depositada, sino también por el ingente esfuerzo que vienen realizando para luchar en medio de la más difícil etapa económica que nos ha tocado vivir. Así lo demuestran las últimas medidas adoptadas por el Gobierno de España en este primer semestre del 2010, con el anuncio de una drástica reducción de la inversión pública y otras decisiones cuyas consecuencias para la industria de la construcción aún están por ver.

    Conviene, no obstante, recordar que el 2009 también ha sido complicado para nuestras empresas. Un año de características excepcionales pues mientras la iniciativa privada veía caer su actividad de un modo acusado, con una disminución de los visados de vivienda nueva de más del 60% y una reducción del 6,16% del empleo, la inversión pública en la provincia de Ourense creció un 161,71% con respecto al año anterior.

  Si bien con este porcentaje nos situábamos en el segundo puesto del conjunto de Galicia, el detalle de las inversiones desvelaba que tal incremento se debía a los cerca de 500 millones de euros licitados por el Ministerio de Fomento para la construcción de la línea de alta velocidad. Y todo ello pese a que la Xunta de Galicia redujo su licitación en la provincia en un 82,15%.

   Está claro que sin las obras del AVE nos encontraríamos a la cola de la comunidad en inversión pública, por lo que es nuestro deber seguir exigiendo más atención por parte de las administraciones hacia nuestras empresas, y todo ello con unas equitativas reglas de juego que faciliten una oportunidad para todas las pymes ourensanas tanto con obras de menor envergadura como evitando la concentración de las adjudicaciones.

   Mientras, los constructores ourensanos seguimos viendo como las restricciones al crédito y la falta de apoyo decidido al consumidor con medidas incentivadoras frenan las operaciones de venta y el inicio de nuevos proyectos. Y todo ello pese a detectar un perceptible aumento de la demanda de pisos y de visitas de posibles compradores a obra, ya sea por los cambios fiscales previstos para el 2010 o por la denominada “demanda estructural” de vivienda de primera residencia.

   La construcción y su industria, pues recordemos que por cada puesto de trabajo directo generamos entre dos y tres indirectos, sufren de un modo especial las consecuencias de esta crisis. Son muchas las voces que se alzan pidiendo ayuda desde los más variados sectores, pero bien es cierto que las cifras de empleo y el destacado papel de la iniciativa privada años atrás constituyen razones de peso para reclamar más tención desde la esfera pública y, sobre todo, por la gran deuda inversora acumulada con los ourensanos en todos estos años, pues también tenemos derecho a disfrutar de los mismos servicios e infraestructuras que el resto de los gallegos.

                                                                                                                                                                Eligio Nieto Lama

 

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