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Presentación

 

    En 2010, nuestras empresas han seguido luchando en un entorno económico muy desfavorable, con una reforma del sistema financiero que ha acrecentado las dificultades a la hora de financiar nuevos proyectos y con una drástica reducción de la inversión pública que ha limitado nuestra capacidad de acción.

  La obra pública ha sido, precisamente, nuestro principal caballo de batalla en 2010, pues las administraciones redujeron su aportación a la provincia en un alarmante 81,9%. Los poco más de 145 millones de euros destinados a Ourense en el pasado año supusieron el peor ratio de inversión por habitante de la última década (6,2 euros por cada 100 invertidos en Galicia), relegándonos a los porcentajes registrados a comienzos de este siglo y consolidando nuestra posición a la cola de la comunidad gallega.

    Tampoco hay mejores expectativas en el inicio de 2011. En el primer cuatrimestre del año se licitaron poco más de 19 millones de euros, un 63,26% menos que con respecto al mismo período del año anterior y, lo que es más preocupante, consolidando el último puesto de la comunidad gallega con tan sólo el 4,17% de la inversión y a gran distancia de las otras provincias, que llegan a multiplicar hasta por catorce veces la inversión pública en Ourense.

   El radical descenso de la licitación en 2010 está motivado por los más de 600 millones destinados el año anterior a la alta velocidad. Precisamente muchos creen ver en el AVE una gran oportunidad para el despegue del sector, pensando en las oportunidades que ofrecen la construcción de la línea y la integración urbanística en la ciudad. Pero debemos ser realistas. El 95% de nuestras empresas son pymes que no tienen ni la estructura ni los recursos necesarios para concurrir a grandes proyectos como el del AVE.

   Por esa razón pedimos más obra pública, pero de menor envergadura, con incentivos a nuevas fórmulas de actividad, poniendo freno a la concentración de adjudicaciones y teniendo en cuenta a las empresas de la provincia, siempre claro está dentro de los márgenes de la legalidad.

   La obra pública es necesaria para mantener la actividad de un sector que sufre en exceso las trabas puestas a la inciativa privada, con un sistema financiero que se ha olvidado de empresas y particulares y que sólo vive pendiente de las reformas y su futuro. En este escenario no es posible afrontar nuevos proyectos. De ahí la notable reducción de visados de vivienda en 2010, menos de la mitad que en el año anterior. Y ello pese a que en Ourense existe demanda, como así lo de muestra el aumento del 25% en el número de hipotecas formalizadas, eso sí de menor cuantía, rompiendo la tendencia del resto de España.

   En un escenario económico en constante cambio resulta casi imposible hacer predicciones, pero lo único cierto es que tanto las administraciones como el sistema financiero están poniendo en grave riesgo la continuidad de muchas de nuestras empresas. Con todo, confiamos en nuestras posibilidades como así lo demuestra nuestra trayectoria en la historia reciente. Y, cómo no, también confiamos en nuestra capacidad de trabajo como Asociación a la hora de buscar un motivo para el optimismo.

                                                                                                                                                                Eligio Nieto Lama

 

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